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Cuando
la fotografía con sus luces y sus desafíos al tiempo
detiene breves presentes, entra y propugna el destino de los sueños
y efectúa inmejorables fantasías: forja a la historia
como un pasado actual, mantiene fresca la memoria, hace olvido del
olvido, enardece sensaciones marchadas, reanuda cavilaciones y dulces
espejismos... testimonia nuestro acercamiento al destino final. |
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