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La
ausencia es un padecimiento inextinguible.
Cuando actos sustanciales, ideales no son logrados en nuestros
breves presentes, habrá un hálito, en tanto haya
vida, de realizarles.
Lo sagrado de ciertos rituales hace mayor esta necesidad
de secar ese vacío, esa ausencia.
Y cuando son exiguas las remembranzas, la fotografía se
viste de oropeles y dibuja para siempre la presencia demandada.
"La representación presente de una cosa ausente",
diría Platón sin conocer la fotografía. |
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