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Sin
lo sagrado, nuestras representaciones carecen de ese rasgo común
que es la imaginación.Rostro de los sueños, el ritual
incrementa la voluptuosidad de los actos.
Se iconiza el blanco de un vestido para dar nacimiento a la consagración
de un sueño: ritual colectivo que desboca en el imaginario
individual.
Son los deseos, los anhelos quienes erigen sueños.
Son los sueños vidas propias; alimentadas de inventivas
emocionales e intelectivas.
Son los sueños delectaciones que aguardan su cúlmen;
delectaciones de existencia dilatada.
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