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9. EL CAÍDO. Ni las ligas, ni los bolsillos del saco y el pantalón son suficientes cuando se trata de ambición. El operador político más poderoso del “peje”, René Bejarano, lo sabe bien. Tanto como el resto de los mexicanos que una mañana de marzo lo vieron por la televisión en pleno trueque: dinero a cambio de favores políticos.
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