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Una impresionante nómina de fotógrafos, a su vez, se acerca a los rituales como expresiones idolátricas o de solemne misticismo en la zona rural. En 1986 Rafael Doniz, de una larga trayectoria como documentalista, publica su libro Casa Santa (uno de los primeros libros de autor completamente dedicado a un tema sagrado) en donde realiza una crónica múltiple, detallista y aún exhuberante sobre un sitio de peregrinación en Atotonilco, Guanajuato (un lugar que en los cincuenta había sido también trabajado con imágenes en color por Leonard McCombe, fotógrafo de Life); ahí Doniz exhibe los rostros y las plegarias como rostros expresionistas, tan dolientes como el del mismo Cristo que se venera. En esa misma línea mención aparte merecen las estilistas Flor Garduño y Mariana Yampolsky, fotógrafas que muy a su manera poseen una forma de narración secuencial (dos o más fotografías que se concatenan, aunque éstas provengan de distintos sitios) con una fuerte carga melancólica. Si en Garduño hay una trastocación de la puesta en escena con que elabora un rito simbolista y con el que se inserta en un realismo fantástico, en Yampolsky permanece un profundo sentido humanista de la vida ceremonial en el universo indígena. En ella importan las figuras y su significado como productos de una cultura específica (los altares a manera de still life sagrados) y la mirada intimista a los ámbitos de veneración. A las dos habría que unir los esporádicos o permanentes ejercicios fotodocumentales de Daniel Mendoza, Fabrizio León, Eniac Martínez o José Angel Rodríguez, entre innumerables fotógrafos que se han acercado al tema.
La posmodernidad tendría también su repercusión en las representaciones divinas. Muy probablemente se debe a Lola Alvarez Bravo ser quien inaugure la escenificación actuante (en donde el acto de un modelo se vuelve simbólico, en este caso con implicaciones religiosas) con su bellísimo desnudo titulado Enotea, realizado alrededor de 1955. En él una modelo se cubre con un manto a la manera de las vírgenes novohispanas, aunque ello se de a partir de una ciudada sutileza. Todo remite al icono religioso (el manto oscuro que cubre de forma triangular a la mujer, la figura erguida), excepto porque la modelo muestra de frente su armonioso cuerpo.
A partir de esa imagen años después la representación se volvió polimorfa en la foto construída y escenificada. Adolfo Patiño lo mismo une de manera secuencial a la Mona Lisa, Marilyn Monroe o Frida Kahlo junto a la Virgen de Guadalupe o el Sagrado Corazón como muestra de su personal iconografía; Lourdes Almeida arma sus muy elaborados mosaicos en polaroid en donde retoma el muy cuidadoso diseño naif de los altares populares recreando el ritual mítico (ella misma creará a sensuales ángeles en su serie Lo que el Mar me dejó, 1989); Gerardo Suter, contra la representación judeo cristiana dominante, realiza una revisión a los rituales prehispánicos reconstruyendo los signos de lo sagrado en su portentosa serie Códices 1991); Pablo Ortiz Monasterio revisualiza, con una grafía diseñística, en donde manipula y acomoda los elementos simbólicos, creando cuadros de un acendrado barroquísmo en su serie Idolatrías (1992-1995); o Carlos Somonte inserta al espectador en imágenes de matices oníricos, gracias a una cierta sensación difusa, que logra con sencillas cámaras de plástico, en particular con su fotografía Crucificción en Iztapalapa (1990). Así es como lo sagrado se vuelve una persistente y diversa imagen autodefinitoria de una cultura y sus representaciones.
1.- Ortega, "Entre los Peregrinos del Centenario", Revista de Revistas, México, 20 de Diciembre de 1931,pp.19-21. 2.- El Cosmopolita, México, 29 de Enero de 1840. 3.- El Siglo XIX, México 11 de Noviembre de 1842. 4.- En la colección del Centro Cultural Arte Contemporáneo, México. 5.- En la exposición y catálogo Tina Modotti. Photographs, 1923-1929, Throckmorton Fine Art, Inc., Nueva York, septiembre-noviembre, 1995. 6.- Marie Seton, Sergei M. Eisenstein. Una biografía, Fondo de Cultura Económica, México, 1986. 7.- Darwin Marable, "The Crucifixion in Photography" en History of Photography, v. 18, núm. 3, otoño 1994, pp. 256-263. 8.- "La Ciudad de México", con fotografías de Nacho López, en Artes de México, núm. 58/59, 1964; y "Visión Mexicana de la Muerte", Life en español, 19 de noviembre 1956, pp. 10-12. 9.- Michael Bradley, Communion in Solitude. México from the corner of an eye, Scrimshaw Press, San Francisco, 1975. |