| UN
ESPACIO PARA FOTOPERIODISTAS:
Enrique Villaseñor
Mexico D.F. 1994
Esta bienal es un espacio independiente para promover y difundir
el trabajo y la obra de los fotoperiodistas de México. Desde
siempre, la fotografía ha sido considerada por la mayoría
de los medios, como instrumento de información complementaria,
sin mayores alcances de expresión intelectual, ideológica
o cultural: <<un simple criado del comunicador>>, tal como
denunciaba ya en 1974 la historiadora alemana Gisèle Freund.
México no es la excepción; en los medios de nuestro país
también es frecuente que el talento de los fotógrafos
no sea valorado por los editores, limitándose los espacios de
publicación a unas cuantas imágenes, deformando,, descontextualizando,
o mutilando sus valores y su contenido. Y algo más grave.
Además de la poca valoración que suelen dar los medios
al trabajo de sus fotógrafos, en ocasiones, éstos mismos
los fotógrafos- por falta de preparación o por simple
autodevaluación,, asumen un papel de colaboradores <<de
segunda>>. Con la convicción errónea de que su labor
es un trabajo <<fácil>>, sin posibilidades de proyección
para su medio o para ellos mismos. Su actividad consideran algunos-
es tan sólo un oficio para ganarse la vida.
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Carlos Cisneros /
San Cristobal de las Casas
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Sabemos
que por la naturaleza misma de su profesión, el fotoperiodista
enfrenta cotidianamente obstáculos y retos. Nuevas tecnologías
que exigen inmediatez en la información, masificación
de la sociedad, falta de credibilidad en el mensaje, carencias económicas,
riesgos de trabajo y violación a los derechos de autor. Plantar
estos problemas y abrir caminos hacia su solución, es el principal
objetivo de la Bienal de Fotoperiodismo.
Haciendo historia
Recordemos que a finales de la década de los 70s, una joven
generación de fotoreporteros y la actitud vanguardista de algunos
medios, iniciaron la dignificación del fotoperiodismo. Los diarios
Unomásuno, La Jornada, la agencia Imagenlatina, y los fotógrafos
Marco Antonio Cruz, Andrés Garay, Rubén Pax, Pedro Valtierra
y Martha Zarak., por mencionar sólo algunos, fueron protagonistas
del cambio en aquella época. La actitud del fotoperiodista se
transformó. Al talento, la inspiración y la intuición
se añadió el amor al oficio, el estudio, el conocimiento
y la lucha por la dignificación de la profesión ante los
medios y la sociedad. Hoy, a casi veinte años de distancia, esta
conciencia alcanzó ya a muchos otros colegas y medios. Las condiciones
para la creación de espacios propios y dignos están dadas.
Todo comenzó en Monterrey
El certamen nació en 1991 en la ciudad de Monterrey.
En la Universidad Autónoma de Nuevo León los académicos
y también periodistas de el Diario de Monterrey, Francisco Salazar
y José Luis Esquivel, convocaron a fotógrafos de medios
nacionales a participar en las <<II Jornadas periodísticas
de la Facultad de Comunicación de la UANL>>. El programa
incluyó charlas sobre el tema y una exposición colectiva
en la universidad. La iniciativa tuvo éxito, por lo que se llevó
al Distrito Federal. La entonces directora del museo Mural Digo Rivera,
Dolores Arbide, al conocer la exposición la incluyó en
una colectiva titulada <<Fotoperiodismo: más allá
de la información>>. Esta muestra se inauguró en
las salas del museo en marzo de 1993. También se organizaron
mesas redondas con la participación del los fotógrafos,
periodistas, críticos e intelectuales interesados en el tema.
¿Y por qué no una Bienal?
El resultado de estas dos exposiciones despertó la inquietud
del gremio. Aprovechar este esfuerzo conjunto para crear un espacio
propio. Nació así la Bienal de Fotoperiodismo;
un foro independiente para valorar el esfuerzo, la creatividad y el
talento de los fotógrafos de prensa. La voluntad de obtener un
espacio para la fotografíía de prensa no es casual. Es
producto de una crisis profesional y, por supuesto, de la conciencia
que las nuevas generaciones de fotógrafos ya tienen de su propio
potencial.
Pocos recursos
Alentados por estas circunstancias, en 1993, el Consejo Mexicano
de Fotografía, la agencia fotoperiodística mexicana Graph
Press y el Museo Mural Diego Rivera, planearon juntos la I
Bienal de Fotoperiodismo. Cada institución aportó
recursos, trabajo e ideas para diseñar el certamen. Una ayuda
valiosa para iniciar el proyecto fue una beca otorgada por el Fondo
Nacional para la Cultura y las Artes, FONCA. Posteriormente se creó
un programa para conseguir patrocinios y colaboraciones externas. Algunos
recursos adicionales otorgados por el INBA y el ISSSTE se obtuvieron
a través de este programa. Cabe mencionar que tal vez por
ser el primer certamen o por la incertidumbre en sus resultados- ningún
medio o periódico copatrocinó oficialmente esta bienal.
Esperemos que en el futuro se pueda contar con su valiosa presencia
y aportación.
Podemos decir que a pesar de la escasez de recursos económicos-
la I Bienal de Fotoperiodismo pudo
salir adelante gracias al trabajo y al entusiasmo de muchos fotógrafos
y amigos del periodismo y la cultura.
Aquellas sesiones maratónicas
Al inicio del proyecto, un grupo de compañeros entusiastas se
unió al trabajo colectivo a través del Consejo
Consultivo de la I Bienal de Fotoperiodismo. Este consejo
fue integrado por la toma de decisiones importantes. Muchas reuniones
de trabajo y <<desveladas maratónicas>> fueron necesarias
para diseñar, planear, programar y evaluar cada etapa. Las bases
de la convocatoria, el monto de los premios, el premio <<Espejo
de Luz>> y la elección de los miembros del jurado
,por ejemplo, fueron decisiones tomadas por dicho Consejo. Para dar
paso a los más jóvenes, los fotógrafos que integraron
el Consejo Consultivo no participaron, ni en el concurso, ni en la exposición.
Y nos rebasó el envío
La respuesta a la convocatoria rebasó las expectativas.
Al certamen se inscribieron autores de todo el país. La inscripción
de 170 participantes con un total de casi 1300 imágenes, fue
la primera sorpresa. Otra satisfacción fue recibir trabajos de
compañeros de periódicos de muchos estados de la República.
El concurso fue también punto de contacto entre colegas de distintos
medios. La calidad general de las obras demostró la madurez de
la fotografía de prensa mexicana contemporánea. Los fotógrafos
que trabajan para los medios son testigos de su momento. Muchos tienen
algo que decir y lo dicen bien a través de sus imágenes.
Cada vez más los fotoperiodistas saben que su labor no puede
separarse de la circunstancia histórica o social que viven. Estos
comunicadores tienen ya una visión personal y comprometida con
su momento. No sólo registran los acontecimientos, también
participan de ellos. Dijéramos que los <<viven>>
para mostrar en imágenes su posición al respecto. Gran
parte de las fotos enviadas dan testimonio de ello.
Por supuesto, estas consideraciones no pueden ser aplicadas a todo el
material ni a todos los autores. También se recibieron trabajos
incipientes y hasta ingenuos. Imágenes de fotógrafos que
vieron por primera vez una oportunidad para enriquecer su profesión
e iniciaron el camino. El trabajo de estos compañeros, aunque
no reunió el nivel de calidad para seleccionarse, fue también
un importante logro del proyecto, ya que los hizo confrontar sus resultados
con los de los demás participantes, significando para ellos un
aprendizaje valioso y una motivación profesional importantes.
De polémica y apasionamientos
En esta bienal, como en todo proyecto impulsado por gentes dinámicas
y creativas, también hubo polémica. Afortunadamente ésta
se dio en algunas de las etapas. Decimos <<afortunadamente>>
porque de la energía, la convicción y hasta del apasionamiento
surgen a veces las mejores ideas y aportaciones. Ciertamente hubo momentos
de discusión muy intensos. Sin embargo, el diálogo, la
reflexión y la buena disposición coincidieron en un punto:
la terminación exitosa del proyecto sería la más
valiosa aportación para el gremio. Con esta voluntad, las divergencias
dieron paso a la unión entre los participantes. Todos podemos
afirmarlo- defendieron el proyecto. La generosidad, la inteligencia
y el espíritu colectivo prevalecieron. En el futuro deberán
ser revisados algunos aspectos inconclusos de estatutos y reglamentos;
pues en la dinámica inesperada de esta primera bienal no fue
posible hacerlo.
Detrás de todo premio
Dos de los principales premios otorgados por el jurado a
las imágenes de los asesinatos de Colosio y Ruiz Massieu, de
Efrén Mota y Héctor Mateos- resaltan la presencia del
fotógrafo en grandes acontecimientos de nuestra historia reciente
y su capacidad para captarlos. El registro de sucesos extraordinarios
como estos, las acciones se <<adelantan>> al periodista,
provocan su dominio de la técnica, por mencionar sólo
algunos aspectos, son dificultades que deben sortearse. El comunicador
no es dueño de la situación pero debe adueñarse
de ella. En tales circunstancias no hay tiempo para el lirismo, la poesía,
la estética o la meditación. Estos y otros valores requieren
encontrarte al instante, casi como acto reflejo o , inclusive, apoyadas
desde el inconsciente. Este proceso sintetiza el quehacer del fotoperiodista.
Otros premios importantes fueron otorgados a trabajos más reflexivos,
de profundo discurso y alto contenido editorial formados por imágenes
individuales <<meditadas>>, con mensaje ideológico
y valor estético muy elaborados. En estos casos el autor codificó
excelentemente los elementos significativos del tema tratado. Su discurso
fue coherente y profundo. Refleja su posición ante el momento
y la realidad que fotografió. Las series sobre la Convención
de Aguascalientes en Chiapas y Sinaloa, la cara del narco de Raúl
Ortega y Eloy Valtierra, respectivamente son buenos ejemplos. Destacan
también las series de balseros cubanos de José Luis Magaña,
Mario Martínez Meza y Gerardo Magallón y el reportaje
Haití de Jesús Díaz. Hubo muchas otras excelentes
series e imágenes individuales, seleccionadas en las distintas
categorías, que en conjunto, son una muestra del nivel de la
fotografía de prensa mexicana y una ventana a la historia reciente
de México.
Noche de falsees
La ceremonia de premiación fue emotiva. La noche del 10 de noviembre
de 1995, en el Museo Mural Diego Rivera, se reunieron participantes,
ganadores de premios, fotógrafos y cientos de amigos del periodismo,
para celebrar la culminación del certamen. Especial mención
merece la entrega del premio <<Espejo
de Luz>> por la trayectoria del fotógrafo Faustino
Mayo, en sus casi sesenta años en el periodismo gráfico:
<<Esta noche me doy cuenta que valió la pena trabajar tantos
años y que tengo muchos amigos>>, decía Faustino
poco después de recibir el premio.
¿Y ahora?
Bien, parece que hemos llegado, como decía Cartier Bresson,
al momento decisivo. Los fotoperiodistas mexicanos tienen
ya un espacio propio en el que han mostrado la calidad y el contenido
de su trabajo. Toca a todos caminar juntos en una nueva etapa de madurez,
unidad y organización gremial para lograr un respeto profesional.
La capacidad que se tenga como compañeros, como creadores y como
gremio nos dará la respuesta.
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