M. Antonio Cruz G. Casstrejón Rogelio Cuellar Segio Dorantes
Andrés Garay Fabrizio León Francisco Mata Pedro Valtierra Enrique Villaseñor


Antes del 19 de septiembre, los capitalinos compartían algunas certidumbres: los 18 millones de habitantes disponían de modo muy irregular de los servicios elementales (fallan de continuo agua, luz, seguridad pública y transportes), las grandes ofertas culturales alcanzan a unos cuantos sectores, y el 20 % de la población económicamente activa es desempleada o subempleada.

Pero milagrosamente la ciudad funcionaba en lo esencial y si la gran mayoría no tenía ( y no tiene) otro sitio adonde ir, el "orgullo negativo" no lo era tanto. México podría ser "la ciudad más fea y poblada del mundo, la super Calcuta", pero la provincia sólo consentía esperanzas menores. Ante esto, el terremoto difunde otra certeza colectiva: se ha llegado en la capital al límite, y ya no son permisibles la jactancia, el despilfarro de recursos, la posposición de soluciones, la corrupción que todo lo devora, la devastación ecológica, la ausencia de organizaciones democráticas.

Los capitalinos se añaden un conocimiento fundamental si el gobierno no le rinde cuentas a nadie, el gobierno no solo es a medias.

Carlos Monsiváis,
Entrada Libre, 1987