Texto publicado por Gruppo Editorial Fabbri
    Editado por Romeo Martínez y Bryn Campbell
    "I Grandi Fotografi : Donald McCullin "
    Milán Italia 1982
     
    Traducción del italiano: Silvia Garcia.- México 2000
     

    LA REALIDAD BRUTAL DE LA GUERRA
    Mark Haworth'Booth

    Mc Cullin se consolidó a los ojos del vasto público sobre todo, gracias a las fotografías de la guerra en Vietnam. A partir de 1964 había visitado Vietnam del Sur con cierta regularidad, pero sus reportajes más significativos empezaron con la ofensiva del Tet en febrero de 1968.
    Hué, la antigua capital imperial, ciudad de importancia estratégica, fue invadida por tropas norvietnamitas. Esa batalla fue una de las más violentas de toda la guerra. La población civil se encontraba sitiada por las fuerzas enemigas. McCullin siguió una compañía de marines durante las dos semanas de lucha que llevaron a reconquistar aquella posición . Las pérdidas fueron gravísimas. Hacia el fin de la ofensiva McCullin regresó a Saigón donde Fred Emery, un corresponsal del Times de Londres, transcribió su testimonio. El artículo apareció en el diario el 23 de febrero. McCullin habló de la excesiva fiereza inicial de las tropas americanas, que iban por las calles disparando a los perros por diversión, hasta el momento en que la fuerza de los norvietnamitas se tornó clara. La compañía a la cual había sido asignado era guiada por un oficial de 24 años. Faltaban suboficiales con experiencia. En cierto punto, la compañía se lanzó a lo largo de una calle al estilo de la "caballeria americana" disparando como en una película western y exponiéndose de modo absurdo. El número de caídos fue enorme.
    En el curso de las operaciones normales de rastreo, los soldados se acercaban a algún bunker o refugio antiaéreo gritando "abrir fuego bajo la entrada". Acababan de lanzar granadas al interior de uno de estos refugios cuando salió una familia vietnamita cuyos miembros estaban todos heridos.
    La moral de la tropa era baja. Contemplando sus pérdidas, el número de ciudadanos muertos y las ruinas de la antigua capital, los marines hablaban de escribir a sus senadores para que hicieran retirar sus tropas de Vietnam. Un estado de ánimo muy diferente al de dos años antes, observó McCullin. Sus fotografías llevaron el frente al público occidental. El 24 de marzo salió un número extraordinario del Sunday Times magazine. El 28 de marzo de 1968 el New York Times publicó una página completa. Un artículo de fondo hablaba de la crudeza de la guerra y de ésta, como de una de las peores guerras de la historia. El artículo se llamaba "Así están las cosas". Era de doce páginas, ilustrado con 12 fotografías de McCullin. Las fotos estaban reproducidas en dos páginas, en un formato de 33x50cm. McCullin describe que " Lo más impresionante era la crudeza de los bombardeos americanos. Sus naves bombardeaban la calle casi delante de nosotros. Y las bombas lanzadas desde una base a 25 km de distancia, caían como a 200 metros de nosostros". Pero no hay ninguna supertecnología en la acción de las fotografías tomadas, su esencia parece salida de guerras precedentes. Un gigantesco negro lanza una granada con "gracia". Mi lanzador de jabalina lo definió enseguida McCullin.
    El escritor Paul Fussell, en su libro The Great War and Modern Memory ha adelantado la hipótesis de que las guerras más recientes han sido vistas y descritas según los esquemas impuestos desde la primera guerra mundial. La tradicional imagen de los soldados que se lavan en el cráter dejado por una bomba, - una imágen de vulnerabilidad- regresa desde el libro de Philip Jones Griffiths, Vietnam Inc. (1971) y de War without heroes (1971) de David Douglas Duncan. La fotografía del cadáver de un vietcong con el contenido de su portafolio esparcido alrededor, evoca memorias de otra guerra. Las fotografías estaban acompañadas de un artículo -entrevista con McCullin escrito por Francis Wyndham, titulado Una sorta de di follia ; en este, McCullin habla de él mismo como de "Un producto de Hitler: "nací en los años 30 y fuí bombardeado en los años 40. Después llegaron los de Hollywood y comenzaron a mostrarnos sus películas sobre la violencia".
    Su visión de la guerra se alejaba de las visiones tradicionales de la guerra, lo que no hacía menos eficaces sus imágenes. El mensaje de McCullin no retrataba tanto el terror de la guerra como su realidad. En Vietnam puso fin a la moda de la guerra. El texto de Wyndham lo describe atraido por la violencia y la muerte, y casi innaturalmente inmune al terror. Armado sólo con una cámara fotográfica corre riesgos tal vez mayores que los soldados. McCullin fotografió la guerra en primera línea y mostró la vulnerabilidad de los hombres en la feroz realidad del combate, y lo hizo en un momento crucial en que la opinión pública comenzaba a oponerse la guerra. Esto dió lugar al libro de Philip Jones Griffits Vietnam Inc., definiéndolo como una de las máximas contribuciones fotográficas al fin de la guerra.
    El impacto del libro fue en cierto modo superado por la fotografía tomada en 1968 por Ed Adams, titulada One: "un Vietcong al cual le estaban disparando a la cabeza. Esa imagen representó un hito".
    En el momento en que McCullin dejaba Hué, bajo el punto de vista británico todo parecía normal: Se daba relieve al viaje de los Beatles a Rishikesh, al descubrimiento del mundo oriental; a los partidos de cricket y a las muestras de la Tate Gallery, etc.
    Durante la Primavera de Praga, McCullin se fue por un breve tiempo a Checoslovaquia y después a los Estados Unidos, donde realizó reportajes muy contrastantes.
    Tras la independencia de Nigeria en 1960, la Gran Bretaña seguía apoyando al gobierno federal de ese país. El peso de la guerra cayó sobre la población Ibo que fue relegada a un pequeño territorio en el sudeste. Debido a que el líder Ibo hizo una tentativa de secesión en 1967-70 y formó un estado independiente con el nombre de Biafra, el gobierno federal que detentaba el control, retardó la ayuda alimentaria enviada por organizaciones internacionales temiendo que por este medio se importaran clandestinamente armas. Los habitantes de Biafra objetaron tal control argumentando que los alimentos podían echarse a perder. Los ejércitos rivales contaban con armamento moderno suministrado por potencias extranjeras.
    Las condiciones de vida de los Ibo fueron ampliamente divulgadas por la prensa occidental. La escisión de la opinión pública británica se reflejaba también en el Sunday Times, donde la redacción del diario apoyaba al gobierno federal militar, mientras que la del suplemento a color estaba en favor de Biafra.
    Las fotografías de McCullin muestran a los soldados del estado moderno y eficiente de Biafra así como la realidad de los soldados heridos, la población civil hambrienta y de los niños muriendo. No eran las primeras imágenes que mostraban el sufrimiento de Biafra pero muy probablemente fueron las que provocaron mayor horror y dolor e hicieron fluir el mayor número de ofertas en dinero, así como las que desencadenaron las mayores manifestaciones en las calles de Londres. Las fotos de McCullin continuaron siendo vistas y publicadas como si fueran una luz que nadie podrá apagar.
    En 1967 fué a Camboya y lo hirieron en la batalla de Setbo: en el camión descubierto que lo llevaba al hospital de Phnom Penh rechazó fotografiar a los heridos que iban con él. El Sunday Times Magazine publicó sus fotos con el título Camboya: el momento en que fui herido. Regresó a Camboya en 1973 para un artículo sobre tres millones de prófugos, y una vez más en 1975 para fotografiar los hospitales improvisados de Phnom Penh.
    El primer viaje de McCullin a la India fue en 1964 cuando junto a Eric Newby realizó algunos artículos para la revista Town. Regresó en 1967 para documentar la carestía en Bihar y en 1970 el Hospicio de la Madre Teresa de Calcuta.
    Su reportaje más amplio fué el de la guerra de Bangladesh en 1971. En marzo de ese año, los bengalíes de la provincia oriental del Pakistán proclamaron la secesión de la provincia occidental dominada por el Punjab y la llamaron República Popular de Bangladesh, a lo cual siguió una brutal represión que obligó a unos 12 millones de pakistaníes a dejar el Bangladesh para refugiarse en India. El Sunday Times publicó amplios reportajes fotográficos y muchos países, incluida la Gran Bretaña, enviaron ayuda. En 1972 Bangladesh pasó a formar parte del Commonwealth.
    En 1979 tomó fotografías en Medio Oriente, en particular de Beirut, que fueron usadas por Jonathan Dimbley en su libro The Palestinians .
    McCullin ha expuesto su obra en Londres y Nueva York. Su trabajo precedente ha sido dado a conocer a una nueva generación.
    Al nombre de McCullin se deben agregar los nombres más obvios como Robert Capa o Eugene Smith y otros menos obvios como el sargento Len Chetwind, fotógrafo militar de la Octava Armada durante la segunda guerra mundial y los fotógrafos del Picture Post Thurston Hopkins y Bert Hardy. No es mucha la diferencia entre Capa y McCullin en lo que se refiere al espíritu, el éxito periodístico y a la fuerza de las imágenes...
     
     
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