APUNTES CLÁSICOS SOBRE ÉTICA Y ESTÉTICA

Rossana Cassigoli Salamon
Doctora en Antropología.
Adscrita al Centro de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM

El esencial vínculo entre ética y estética mora en el centro de las preocupaciones filosóficas, artísticas y míticas ancestrales de todas las culturas históricas. Se trata de un tema arcaico que ha surcado el más largo trecho de la historia de las ideas. Floreció en los tiempos platónicos y ha ido retoñando de manera incesante en un recorrido voraginoso, imposible de consignar aquí. La referencia griega es forzosa. Predomina la creencia de que los griegos clásicos vivieron bajo el dominio del pasado, que no cesaron de dedicarse a conjurar el no-olvido como la más temible de las fuerzas del insomnio. La ética es una exigencia del pasado. Los primeros clásicos en considerar la cuestión de la ética y la estética, aisthesis , fueron justamente Platón, Aristóteles 1 y Plotinio.

La búsqueda del equilibrio entre los valores éticos y estéticos ha guiado igualmente a las filosofías orientales; el teismo, culto estético, es un tao: "El teísmo es un culto basado en la adoración de la belleza seleccionada entre las vulgaridades de lo ordinario cotidiano".2 Pero la filosofía del té no es una simple estética, puesto que ayuda a expresar la ética. "Es también una higiene, porque impone la pulcritud, es una economía, porque enseña que el bienestar consiste más en la sencillez que en la complicación de los dispendios. Es una geometría moral, porque define nuestros límites".3

En Occidente, la reflexión filosófica sobre lo ético unido a lo estético abarca desde la obra moderna y cumbre de Kant, Fichte y Hegel, hasta las disputas multidisciplinarias de las vanguardias latinoamericanas recientes.4 Todo pensamiento y manifestación del arte se juega en un dilema ético; la ética es como el tao, la vía o camino por el que se marcha. En un sentido canónico, la ética es enseñanza: " torah , lo recuerdo, rememoró Yerushalmi, significaba literalmente "enseñanza" en el sentido más amplio". 5  Una sociedad requiere de antecedentes, escribió George Steiner; "el alcance, la lógica y la autoridad de la propia voz vienen de atrás: el tiempo pasado es necesario a la gramática del ser".6 De acuerdo con Yerushalmi, no hay pueblo para el que ciertas imágenes del pasado, históricas o míticas, no pasen a ser una Tora, oral o escrita. Una enseñanza canónica, compartida y necesitada de consenso.

Si esta Tora logró sobrevivir es sólo porque no ha cesado de renovarse como Tradición: Moisés recibió la Tora en el Sinaí y la transmitió a Josué y Josué a los Antiguos y los Antiguos a los Profetas y los Profetas la transmitieron a los Hombres de la Gran Asamblea. Así se inició la "cadena de la tradición": "Con el tiempo esta cadena se trenzaría a través del período talmúdico, hasta el final de la Edad Media. Para el historiador, Dios mora en los detalles que son dioses y el problema es que ya no disponemos de una Tora." 7

Lo que Nietzshe y sus sucesores concibieron como una crisis del historicismo en la modernidad es el reflejo más visible de la crisis de nuestra cultura, de nuestra vida espiritual. Si ha subsistido la iniquidad entre nosotros, su fuente ha sido la pérdida de un sentido que nos rija; un sentido que desee saber qué debe conservarse de una historia y qué es menester dejar de lado, qué es benéfico “soltar”. Faltos de un camino, no somos capaces de trazar una línea que separe lo "excesivo" y lo "demasiado escaso" .Yerushalmi escribió estas reflexiones: “por mi parte, si me es dado elegir, me pondré del lado del "exceso" de historia, tanto más poderoso es mi terror al olvido que el temor de tener de recordar demasiado” . 8

  La huella palpable de la filosofía es justamente la aclaración, una limpieza a fondo del desván de la mente. Nuestro viaje interior y regreso al mundo nos transmutará y ya no seremos los mismos. Este cambio puede ser no sólo inquietante, sino incluso desgarrador, “pero si existe en nosotros espacio suficiente para madurar, apertura suficiente para la eventualidad, estos cambios de audición, visión, cognición, estas nuevas incursiones en el recuerdo, se traducirán en acción. Cambiar la vida: dilema teológico por excelencia”. 9

Así como la memoria es facultad del alma,10 la ética lo es de la conciencia. La ética para Aristóteles encarnaba, en sentido cabal, la costumbre. La virtud implica voluntad, obrar a sabiendas, con conciencia. No pertenece sólo al orden del logos , sino inevitablemente al ethos o costumbre. Pues las virtudes son adquiridas a través del hábito y consisten fundamentalmente en el dominio de la parte irracional del alma sensitiva. Proceso que, antropológicamente, corresponde a la “domesticación del pensamiento salvaje” 11

En la cosmogonía helenista Psiquis y Eros, alma y amor, simbolizan cúspides del paisaje; primero bajo la forma de imágenes, luego en el esplendor de su ser mismo, y por fin retornando al punto de partida que es el discurso humano. Logos expresa muchas cosas en griego pero el significado más común es discurso.12 Decir las cosas es una virtud de la inteligencia intuitiva, la alocución sonora que la expresa viene después. Este arte alude a la virtud comunicativa de las cosas, virtud extrahuman a, de un ser a la espera del acto fructificante del logos. 13

Pero en alguna ocasión propicia, el alma descubre algo que le habla a ella y sólo a ella. Entonces se reconoce a sí misma, sufre y goza esta revelación: es el develamiento de la cualidad de la belleza sensible, como Giannini lo expresa, "la primera visión desinteresada, la primera actividad hospitalaria del alma".14  La belleza es la única que tiene el privilegio de ser al mismo tiempo la más visible y la más amable; la más digna de amor . Es ella la que conduce a las más altas cimas de Eros y del amor humanos. Y la belleza más perdurable que podría encontrase en este "mundo de abajo" es la belleza del alma humana. Cualquier alma es bella por la dignidad de su origen,   pero sobre todo un alma es bella por su disposición hacia las cosas nobles y justas.

La ética, escribió Emmanuel Levinas, no es un bien soberano, ni un dato de la conciencia. Es un acontecimiento : el encuentro con otro hombre. O más precisamente, la revelación de un rostro. Es preciso que algo le ocurra al yo para que deje de ser una fuerza que discurre sin freno ni escrúpulo. "Encuentro y no conocimiento; revelación y no descubrimiento".15 La ética es crítica absoluta de sí;   la ética practica una literal y metafórica filología. Las raíces de las palabras y los signos llegan hasta el corazón de las cosas: el propio vocablo "filología" contiene amor y logos. Tras ella pero inseparable de ella, llega la "responsabilidad". Hay tantos modos de respuesta como de interpretación. 16

La unidad dialéctica entre ética y estética constituye un tópico predilecto y urgente de las ciencias humanas contemporáneas. Anida en los fundamentos del acto creativo, habita el corazón del arte de la interpretación y la subjetividad. La ética comparte frontera con la hermenéutica, arte de la interpretación y del espíritu. 17 Nunca resulta diáfano el trato entre la tradición como lo "entregado o recibido" y la forma en que se invoca esta herencia. No es casual el parentesco etimológico entre traición, traducción y tradición. 18 Pero por otra parte, la traducción es el oxígeno de las comunidades con lenguas minoritarias y tradiciones no reconocidas. "Es una ética en acción, fruto de la cosecha de Babel". 19

A partir de la ilustración la estética se instituyó como disciplina filosófica. Kant es una de las más grandes figuras de la historia de la filosofía; un clásico. Su pensamiento imprimió un estilo nuevo al final del siglo dieciocho, fundado en la idea de que conocer es transformar. Al conocer un algo, ese algo se transforma. Aquello ingresa en "mi" subjetividad y la modifica. La palabra "puro" en el lenguaje de Kant, quiere decir independiente de la experiencia. No es posible conocer "la cosa en sí", porque sólo conozco la"cosa en mi".

El siglo diecinueve aportó una colosal herencia. La obra de Hegel parece ser clave, Schopenauer se cita a menudo y la concepción de Heidegger emerge como argumento filosófico trascendente de la estética y el poetizar.20 Surge la estética como manifestación sensible de lo absoluto en Hegel, como liberación del dolor cósmico en Schopenauer   y como puesta en obra de la verdad, en cuanto presencia manifiesta del ser, en Heidegger.

El proyecto filosófico de Heidegger a partir de 1934 consistió en abrir un camino que hiciera posible la superación de la metafísica y con ella de la estética, la cual es una dirección que toma la metafísica en la época de su ocaso. Así entendida, la estética es la posición del ser humano como sujeto frente al ente 21 y al mundo.   El tema de la estética se desplaza hacia el problema de la subjetividad. El idealismo alemán con Fichte y Hegel otorgó al sujeto autonomía absoluta e hizo de él criterio absoluto de verdad. Pero es una subjetividad limitada a la racionalidad. 22

El sujeto se sitúa en el lugar de la verdad y juzga a partir de sí mismo. "El sujeto, como sujeto de necesidades, es un para sí". 23 El ser del ente se define sólo en función de los intereses del sujeto. El mundo es el nombre que se le otorga a lo ente en su totalidad y no se reduce al cosmos, a la naturaleza. También la historia forma parte del mundo. En tal designación está supuesto también el fundamento del mundo, sea cual sea el tipo de relación que imaginemos del fundamento con el mundo. 24  Todo debe adaptarse al proyecto de la subjetividad. En el caso del nazismo el papel del sujeto lo asumió la comunidad del pueblo.

El trabajo de María Mateo Ferrer, "Los fundamentos estéticos del nacionalsocialismo" ilustra perfectamente como el nazismo ejerció un gran poder de fascinación sobre el pueblo mediante la ritualización y estetización de la vida cotidiana.25 El compás cotidiano de la época se encontraba punteado por aquellos excesivos rituales.26 Tal concepción de la política como estética no obstante, explica el texto, no constituye   un fenómeno aislado que se limite al fascismo, sino un fenómeno característico del mundo occidental contemporáneo. 27

Los abusos y crueldades que llevó a cabo el nazismo son la   consecuencia más radical de la concepción moderna del sujeto. En el texto Conversación al atardecer en un campo de concentración para prisioneros de guerra en Rusia , Heidegger escribió: "subjetividad: humanidad, nacionalidad, bestialidad, brutalidad".28  El pensador definió así la estética: "aquella reflexión sobre el arte y la belleza en la que se toma como punto de partida y como finalidad la competencia del ser humano que crea y que goza, en vez de partir de la obra. Toda estética toma la obra como objeto, es decir en relación con el sujeto."29 Reflexionó que la estética constituyó el fin mismo de la política nacionalsocialista; su fundamento y no únicamente un medio para conseguir poder absoluto. La esencia del tercer Reich es estética: no sólo hizo de la estética un instrumento para la política, sino que además, y esto es lo fundamental, hizo de la política un instrumento para la estética. 30

  Wagner, cuya influencia en la ideología nazi se ha documentado, introdujo una estética de obra de arte total 31 que consiguió superar la racionalidad moderna al interpretar al ser humano desde la emotividad. Lo que Wagner persigue, aseguró Heidegger, es el puro estado emotivo. Frente a una opera de Wagner, el espectador se diluye en una pasividad acrítica, dejándose arrastrar por la sensación de lo ilimitado y lo abismal. La reflexión queda eclipsada. 32 La obra es ya solamente productora de vivencias, "la noche desmesurada del puro hundirse",33 "el mero estado emotivo y la barbarización progresiva del mero estado emotivo mismo".34 De la búsqueda de vivencias excesivas y experiencias límite, deriva la ausencia total de reflexión; "esto hace imposible la superación de la metafísica y el ser humano queda atrapado en su época". 35 

Evoca los parágrafos de Eugenio Trías sobre el bárbaro-civilizado. Es aquel que desconoce el marco cultural (ético, expresivo) de sus actos y decisiones: un ser radicalmente irresponsable perfectamente conformado a patrones técnicos de nuestra civilización.36 Tales patrones técnicos pueden ser múltiples: económicos, políticos, expresivos, incluso artísticos y filosóficos. Lo común a todos ellos es su tecnicidad, su Razón. No posee este bárbaro ninguna experiencia con nada que le resulte extraño, ajeno. Puede trabar múltiples contactos, viajar y abrirse a relaciones; pero siempre con otros bárbaros que se parecen a él como dos gotas de agua, sea cual sea su etnia, tribu o localización.37 Según la distinción de Walter Benjamín, este ser acumula vivencias pero carece de experiencia. Pues toda experiencia radica en la apertura hacia lo verdaderamente ajeno.38 Concurre de nueva cuenta la frase de Levinas citada en este mismo escrito, según la cual el único acontecimiento posible es el encuentro con otro hombre y más detalladamente aún la revelación   o "epifanía" 39 de un rostro.

Irremisiblemente, perdemos no obstante nuestra capacidad de asombro. No hemos conseguido luchar contra la "naturalización" de las cosas. Nos hemos dormido; hemos cesado de dudar. Se trata de una pérdida que experimenta la propia experiencia humana; su despolitización. Detrimento de su profunda "criticabilidad". L a humanidad, que antiguamente en Homero era un espectáculo para los dioses del Olimpo, se ha convertido ahora en un espectáculo para sí misma. Su alineación ha llegado a tal grado que le permite vivir la propia aniquilación como un placer estético de primer orden. Éste es el sentido de la estetización de la política que el fascismo propone. 40

Para finalizar este conjunto de apuntes es posible afirmar que la historia de las ideas, las utopías   y las vanguardias, y de y la propia crítica cultural del presente, se funda y alimenta del esencial martilleo de la ética y la estética en la precaria conciencia humana. Existe un acopio de momentos históricos monumentales en occidente que encarnan viñetas aleccionadoras y dolorosas sobre ética, estética y política. L a propia historia social latinoamericana presente ha tenido sus momentos culminantes. En este sentido adhiero a la convicción de George Steiner en El castillo de Barba Azul : la imperiosidad de generar una teoría de la cultura inseparable del fenómeno de la barbarie del siglo veinte. Inseparable de la comprensión de "las relaciones internas entre las estructuras de lo inhumano y la matriz contemporánea de una elevada civilización". 41

Es irrefutable explicó Steiner el dominio occidental durante dos milenios. Los centros manifiestos de la fuerza filosófica, científica y poética siempre estuvieron situados en la cuenca del Mediterráneo, en el norte de Europa y en una matriz anglosajona. Las causas de esta hegemonía son múltiples y complejamente relacionadas como para que un solo intelecto o una teoría de la historia puedan analizarlas. El reflejo de estructurarse a sí mismo en nombre de valores éticos absolutos es un acto característicamente occidental. Existen acontecimientos radicales que argumentan la cuestión de la "culpabilidad" de la civilización occidental, que envuelve desde el colonialismo y las rapacidades imperiales hasta la interrogación sobre la verdadera naturaleza de los vínculos entre las producciones del gran arte y el pensamiento y los regímenes violentos y represivos. 42

Para concluir, transcribiré dos fenómenos que según Heidegger son esenciales de la Edad Moderna. En primer lugar, el proceso que introduce al arte en el horizonte de la estética. Esto significa que la obra de arte se convierte en objeto de vivencia y, en consecuencia, el arte pasa por ser expresión de la vida del hombre. El otro fenómeno se manifiesta en que el obrar humano se manifestará como cultura. Así pues la cultura es la realización efectiva de los supremos valores por medio del cuidado de los bienes más elevados del hombre. La esencia de la cultura implica que, en su calidad de cuidado, ésta cuide a su vez de si misma, convirtiéndose en política cultural. 43

 

Referencias

1 La poética encarna el núcleo de la estética aristotélica; establece la diferencia entre historia y poesía, ya que la primera refiere lo sucedido y la segunda lo que podría suceder. La tragedia se convierte en un placer estético que descarga las emociones, alivia el alma y purifica.

2 Kakuzo Okakura, El libro del té , p.11

3 Kakuzo Okakura, El libro del té , p.12

4 Ejemplos de movimientos latinoamericanos son la Avanzada en Chile desde los años de dictadura (1973-1988). Resulta muy ilustrativa la revista Crítica Cultural Núm 28, Vanguardia, militancias políticas y radicalismos estéticos , Santiago de Chile, Junio de 2004. En este número recomiendo especialmente el artículo de Ana Amado, "Ceremonias secretas", sobre el movimiento argentino Hijos .  

5 Yerushalmi, "Reflexiones sobre el olvido", p. 19.

6 Steiner, En el castillo de Barba Azul , p. 17-18

7 Yerushalmi, "Reflexiones sobre el olvido", p. 24.

8 Yerushalmi,   "Reflexiones sobre el olvido", p.25.

9 George Steiner, Errata , p.40

10 Agustín fue quien heredó al cristianismo medieval una adaptación y profundización cristiana de la antigua teoría retórica sobre la memoria. Se esforzó especialmente por colocar a la memoria entre las facultades del alma, junto a la intelligentia y la providentia. Ver: Jacques Le Goff, El orden de la memoria, p. 153

11 Ver Goody, J, The domestication of the savage mind.

12 Toda la metafísica realista del mundo antiguo y medieval se sostuvo en esta certeza; el acto restaurador del ser real que acomete el lenguaje y el cumplimiento de tal aspiración restauradora, es lo que llamamos "verdad". He ahí la esencia del platonismo: la primacía de lo ideal sobre lo sensible. El discurso, que abarca desde el habla común del hombre ordinario hasta la disertación intelectual o poética, muestra la cosa desde su idealidad, en su esfuerzo temporal por ser lo que es. El fundamento de la cosa llamada "real" estará siempre fuera de ella misma. El lenguaje practicará un papel nivelador. En un sentido, hablamos para restaurar la plenitud de una cosa oculta ante nosotros y rescatarla de toda subjetividad. Pero también hablamos para proclamar. Todo discurso, incluso el monólogo, constituye un acontecimiento de proclamación que aspira a alcanzar el centro de otra conciencia, echar raíces en ella o multiplicarse.

13 Giannini, Humberto, La reflexión cotidiana: hacia una arqueología de la experiencia , p. 165

14 Giannini, La reflexión cotidiana: hacia una arqueología de la experiencia , p. 189

15 Levinas, Totalidad e infinito , p. 208

16 Steiner, Errata , p. 36

17 Pomian, "Historia cultural, historia de los semióforos", p.99

18 Steiner, Lecciones de los maestros , p. 12

19 "Mientras escribo las lenguas entre culturas minoritarias y en el mundo subdesarrollado antinatural ha suprimido las lenguas numéricamente pequeñas y pragmáticamente débiles. Cada día el número de fórmulas para decir "esperanza" disminuye. La esperanza es gramática." Sobria intuición de lo trágico. En: Steiner, Errata , p. 132

20 Ver el ensayo de Heidegger, Martín "Poéticamente habita el hombre".

21 Heidegger, Martín "La época de la imagen del mundo", p.85 en adelante.

22 Mateo Ferrer, María, "Los fundamentos estéticos del nacionalsocialismo", p.26

23 Levinas, Emmanuel, Totalidad e infinito , p.26

24 Heidegger, "La época de la imagen del mundo", p.87.

25 Uniformes, conminatorias banderas con la svástica, antorchas y hogueras bajo la música de Wagner y Beethoven, arquitectura y esculturas heroicas, constituían la gran coreografía de la representación nazista.

26 Los reportajes filmados por Leni Riefensthal de los Juegos Olímpicos que se celebraron en Berlín en 1936, muestran imágenes del pueblo como un conjunto perfectamente ordenado, joven y de gran belleza física. Y en cuyo centro desde la altura, figura el führer . Pero se trata de un conjunto completamente desprovisto de sensualidad, o mejor dicho de humanidad. Mateo Ferrer, "Los fundamentos estéticos del nacionalsocialismo", p. 24

27 Mateo Ferrer, "Los fundamentos estéticos del nacionalsocialismo", p. 24

28 Heidegger, "Überwindung der Metaphysik", p.83. Citado por María Mateo Ferrer en "Los fundamentos estéticos del nacionalsocialismo", p.28

29 Heidegger, "Zur Überwindung der Aesthetik", pp 5-7. Citado por Mateo Ferrer en "Los fundamentos estéticos del nacionalsocialismo", p.21

30 Mateo Ferrer, "Los fundamentos estéticos del nacionalsocialismo", p. 23

31 Heidegger define la "obra de arte total wagneriana" no como mera reunión de las distintas artes sino como la "celebración de la unidad del pueblo", "la religión". Citado por Mateo Ferrer en "Los fundamentos estéticos del nacionalsocialismo", p.27

33 Citado por Mateo Ferrer, "Los fundamentos estéticos del nacionalsocialismo", p.27

34 Palabras pronunciadas por Heidegger en la Universidad de Freiburg en 1936, época culmine de las óperas wagnerianas. En: Mateo Ferrer, "Los fundamentos estéticos del nacionalsocialismo", p.27

35 Heidegger, "Überwindung der Metaphysik", p.83. Citado por Mateo Ferrer en "Los fundamentos estéticos del nacionalsocialismo", p.28

36 Eugenio Trías, "El héroe de nuestro tiempo". En Rafael Argullol y Eugenio Trías, El cansancio de occidente ", p.46

37 Trías, "El héroe de nuestro tiempo", p.47

38 Citado por Trías, "El héroe de nuestro tiempo", p.47

39 Citado por Derrida, Jacques,   Adiós a Emmanuel Levinas ,   p.45

40 Ver: Benjamín, Walter, Das Kunstwerk im Zeitalter technischen Reproduzierbarkeit , pp.48-49

41 Steiner, "En una poscultura". En el castillo de Barba Azul , p. 48

42 Steiner, "En una poscultura". En el castillo de Barba Azul , p. 91

43 Heidegger,   "La época de la imagen del mundo", p.76

 

Bibliografía

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