FOTOPERIODISMO: IMAGEN, VERDAD Y REALIDAD El presente ensayo trata sobre la problemática contemporánea que suscitan hoy las nociones de verdad y realidad en relación a la imagen fotoperiodística, ante la creciente práctica de la manipulación postfotográfica digital y las prácticas de falsificación al que se ve sometido el discurso fotoperiodístico actual. El presente trabajo se divide en tres secciones:
Fotoperiodismo e imagen. La imagen fotoperiodística, como toda imagen, es representación visual, y por lo tanto, interpretación artificial de lo que vemos. Sin embargo, la imagen con fines informativos y documentales, ha adquirido una estética discursiva que responde a ciertos cánones visuales establecidos en la cultura occidental y mediática, que le han atribuído el rol histórico de representar la verdad y la realidad. Hoy en día, el discurso fotoperiodístico está bajo sospecha. Al igual que otros discursos del “hacer creer”, discursos del poder, también está en la encrucijada sobre su legitimidad. El asunto de la verdad y lo que le da legitimidad está emparentado con el devenir de las ideas en la Cultura de una época. En nuestros días diversos teóricos sociales aportan importantes estudios y posiciones, frente al problema de la deslegitimación de los discursos ideológicos contemporáneos, desde diversas perspectivas. Aquí una breve lista de algunos teórics y sus tesis: Lyotard : posmodernidad (fin de las ideologías: La condición posmoderna ) Foucault : era de la vigilancia total (pérdida de la libertad: Vigilar y Castigar ) Fukuyama : fin de la historia (caída del comunismo: El fin de la historia ) Buadrillard : era del simulacro ( Cultura y Simulacro , La guerra del Golfo no ha tenido lugar ) Lypovetsky : era del vacío y hedonismo posmoderno ( La era del vacío ) En resumen, la era de la incertidumbre. Algunos teóricos de la fotografía abordan el tema más directamente. Por ejemplo, Fontcuberta, J., en Fotografía y verdad. El beso de judas; y los excelentes ensayos de Susan Sontag : Sobre la fotografía y Ante el dolor de los demás. No nos detendremos aquí en exponer los numerosos ejemplos de falsificación fotoperiodística y documental que tenemos en la historia de la fotografía y en la historia reciente. Nuestro objetivo es, más bien, proponer las herramientas conceptuales que requiere el fotoperiodista contemporáneo, para afrontar el reto de la falta de legitimidad de su medio y dotarlo de credibilidad. El fotoperiodista trabaja hoy en un nuevo contexto profesional y cultural, que se define en los siguientes ámbitos: Tecnológia digital: asistimos a un cambio tecnológico fotográfico. En donde el fotógrafo debe manejar, además de una cámara, toda la estructura digital; hardware, software, toma, salida, internet. Cultura digital: la cultura digital impone nuevas prácticas sociales donde interviene la imagen fotográfica, y un nuevo tiempo informativo dominado por el “tiempo real”. En resumen, estas son algunas de las prácticas culturales que el fotoperiodista debe afrontar:
Pérdida de la credibilidad: una consecuencia de estas prácticas contemporáneas de la cultura digital, es la pérdida de credibilidad sobre el resultado final y la imposibilidad de probar que algo carece de manipulación postfotográfica, incluso cuando se publica en un medio con legitimidad y reconocido prestigio. En general, todo el discurso periodístico entra también en la encrucijada de la pérdida de legitimidad, a la que se suman a los casos de falsificación periodística. Un claro ejemplo del poder de desinformación al que han llegado los medios contemporáneos, que utilizan la imagen en directo como la más alta expresión de la objetividad y la verdad informativas (léase CNN), es la Guerra del Golfo, que desde 1991 y sus sucesivas secuelas nos brindó imágenes como ésta:
Guerra del Golfo 1991. Pérsico. Ante tal grado de expresión desinformativa, la credibilidad de la imagen como fuente verídica de información queda en entredicho, además de las prácticas de falsificación ya comunes entre los medios editoriales. Para comprender mejor los retos del fotoperiodista, consideramos fundamental conocer mejor las cualidades mínimas de la imagen como objeto visual. La información que brinda la imagen tiene cualidades específicas, y entre mejor las conozca tanto el fotógrafo como el consumidor final de la imagen, menor será el riesgo de la desinformación. Aquí una muy breve descripción de algunas cualidades básicas que es necesario conocer, entre otras. Todas las imágenes tienen en mayor o menor grado las siguientes cualidades: GRADO DE ICONICIDAD : Grado de semejanza e identidad de la representación. Opuesto a grado de abstracción. Donde 1 es lo más abstracto y 11 la imagen “natural” del ojo. (Villafañe, 1985: 41. Escala de iconicidad para la imagen fija aislada) GRADO DE FIGURACIÓN : Representación de objetos o seres conocidos (re-conocibles). GRADO DE COMPLEJIDAD : Discurso conceptual y visual. Y las competencias del espectador/individual-colectivo. GRADO DE NORMALIZACIÓN : Convención y contexto social: local, nacional, regional, internacional/ “Estandarización” copiados múltiples/grado de difusión. Relativa a los signos empleados. CARGA CONNOTATIVA: significados implícitos que sugiere la imagen. Valores o antivalores atribuidos culturalemente a la imagen y que dependen del contexto y del lector de la imagen: bello/feo, exagerado /reticente . soñador/sobrio , ordenado /desordenado . resplandeciente /discreto . claro/oscuro . ingenuo/sutil . pasivo/activo. CARGA DENOTATIVA: Contenido explícito de la imagen . Reconocimiento convencionalizado culturalmente ; adecuado a la convención perceptual normalizada. GRADO DE POLISEMIA: diversidad y pluralidad de significados latentes; ambigüedad interpretativa en su forma y connotaciones. PERTINENCIA AL TEXTO: relación imagen – texto. Definida por escalas arbitrarias de concordancia o adecuación. Anclaje del significado. El texto condiciona el significado. VALOR ESTÉTICO O FASCINACIÓN: adscripción o cercanía a alguna corriente estética, artística o de género dentro del medio. Puesta en juego de los conceptos estéticos sobre belleza, fealdad, lo común, lo particular, lo insólito, etc. Géneros : formales : retrato, paisaje, escenificación, documental, reportaje, noticia. Temáticos : guerra, deporte, erótica, espectáculos, etc.
Alberto Díaz Gutiérrez (Korda) (Cuba, b. 1928), Guerrillero heroico (Heroic Guerrilla),
En esta popular imagen de Korda (1960), observamos todas y cada una de las cualidades de la imagen, expresadas en mayor o menor grado. Ver la imagen desde sus cualidades intrínsecas, nos devuelve al origen de lo que es toda imagen: representación.. Y tal imagen es verdad y realidad, únicamente en cuanto es representación, y por lo tanto interpretación de una idea preconcebida. La atribución de falsedad o verdad que le demos, dependerá totalmente de un discurso cultural determinado, aceptado o establecido más o menos, y que le otorge valores históricos aceptados por una sociedad, en determinado momento. El retrato de El Che, es ya un símbolo cultural cargado de valores y significados fuertemente establecidos social, histórica y culturalmente. Nadie duda sobre los valores de verdad atribuidos al personaje a partir de la imagen, ni de la autenticidad de la imagen. Sin embargo, no todo consumidor de la foto sabe que es un recorte de la toma original, y que tiene sin duda, otros significados:
Alberto Korda, Guerrillero Heroico, 1960, © Alberto Korda, 1960, Courtesy Korda Estate and Diana Diaz. Fuente: Internacional Center of Photography. http://www.icp.org/site/c.dnJGKJNsFqG/b.1288073/k.B3BA/Che.htm Recuperado: 3 feb. 2006. Parece confundirnos este acto de “magia” fotográfica. Cada imagen significa algo distinto, aunque sea la misma. Y la atribución de determinados valores cambia según sea el caso. No son más ni menos verdaderas o falsas, simplemente son imágenes distintas. Y socialmente tienen valores diferentes. Lo que da sentido de verdad o falsedad a una imagen es la interpretación que de ella se hace, y la subjetividad que se plasma en dicha interpretación. Tal interpretación va desde lo estrictamente individual hasta lo discursivamente establecido en una sociedad determinada, en sus cánones, valores, criterios y discursos retóricos. 1. Fotoperiodismo: verdad y realidad Hablar del problema de la verdad siempre ha resultado un reto. ¿Qué es la verdad? ¿Qué es la realidad? Son dudas permanentes. Pero cuando nos acercamos a la imagen, y le aplicamos tales conceptos, las dudas cambian de forma ¿es verdad lo que vemos en una imagen? ¿tiene algo que ver la imagen con la realidad? Acudimos a dos grandes filósofos griegos para dar respuesta a estas preguntas. Platón (s. II a. C), en resumen, plantea que la verdad reside en las ideas. Es un idealista en el sentido racional del término, y afirma que las ideas son inmutables. Para explicar su tesis construye la Alegoría de la Caverna ( libro VII de Repúblic a, 514a-516d) , algo así:
Platón identifica la luz con la verdad. Pero todo reflejo o sombra de la luz, por ejemplo una fotografía, no es más que una apariencia, una sombra o reflejo de la verdad. Por lo tanto, para Platón, la única forma de encontrar la verdad, en un mundo poblado por las apariencias, en donde los sentidos nos engañan, es la dialéctica. La dialéctica entendida como la confrontación de las ideas, como un ejercicio de la inteligencia sobre el conocimiento. En una realidad visiblemente cambiante, apunta, hay que dotar de vista al ojo, despertar el ojo del alma mediante la dialéctica para encontrar el conocimiento de la esencia, más allá de los sentidos. La verdad está en las ideas, y no en el mundo visible y de los sentidos. La fotografía es verdad o falsedad, sólo en la medida en que representa una idea, verdadera o falsa, según la interpretación de quien o quienes la vean. Por supuesto que depende de un contexto histórico determinado, del observador y de los acuerdos o pactos discursivos (ideas e ideologías) que se tengan establecidos. Pactos discursivos de tipo estético, político, ético y socioculturales. El caso de una falsificación descubierta en un periódico, depende de la ruptura de ese pacto discursivo que rige las reglas éticas de propio discurso periodístico o fotoperiodístico. Fuera de tal pacto socialmente establecido, la misma fotografía no es calificada como falsa. Aristóteles (384 a. C) postula una teoría similar sobre la verdad, la Teoría de la concordancia o adecuación . La verdad para Aristótieles está en la concoerdancia entre el hecho, la percepción, la descripción y la final representación, que está sujeta a una nueva interpretación. Para Aristóteles la verdad está siempre condicionada por la interpretación subjetiva de las ideas del observador del hecho, quien tienen un punto de vista , que en caso del fotoperiodista, siempre es un punto de vista visual y moral. Podemos afirmar que tal intepretación da lugar a la representación, y la representación (la imagen) es una “ficción operativa”, un “pacto discursivo” socialmente condicionado. La imagen fotoperiodística es una “ficción operativa” cuya valoración y función está condicionada por un “pacto discursivo” socialmente aceptado desde el discurso y las reglas propiamente periodísticas. Una vez más, si una fotografía no encuentra adecuación mediante dicho “pacto discursivo”, desde una “ficción operativa” determinada con un hecho determinado, entonces puede ser valorada como falsa, o irreal; una imagen que no concuerda con los hechos, que rompe las reglas de un pacto discursivo sobre la realidad, en el caso del fotoperidismo, y entonces se erige como ficción o falsedad. La “ficción operativa” conduce a comprender la imagen fotoperiodística como una representación “ideal” de la verdad sobre un hecho, con reglas éticas y profesionales predetermindadas. Aquí una descripción de las relaciones entre hecho, fotógrafo, representación y realidad.
La verdad es entendida como conformidad de las cosas (fotografía) con el concepto que de ellas forma la mente. La verdad como conformidad a una regla o un concepto. Sin embargo, si una imagen rompe las reglas discursivas de una “ficción operativa” determinada, como es el caso del fotoperiodismo, entonces tal imagen puede ser calificada como falsa. 1.- Fotoperiodismo: ética y credibilidad. Por lo tanto, el fotoperiodista debe aspirar a aproximarse a una interpretación verídica de la realidad. La voluntad de decir la verdad se llama veracidad . La veracidad es un ejercicio más ético que el postular “la verdad”, como un valor absoluto. Así, la veracidad se define como un conjunto de decisiones éticas: Ser fiel a los hechos Construcción del discurso de la verdad dentro de un “pacto discursivo” con unas reglas determinadas Seguir un código ético periodístico (por ejemplo: Código de la UNESCO para periodistas). Contrastar fuentes y puntos de vista diversos sobre un hecho Informar sólo sobre hechos de los cuales se conoce su origen No falsificar documentos No omitir informaciones esenciales No publicar material informativo falso, engañoso o deformado Fundamentar las informaciones con datos fuentes autorizadas Ofrecer el derecho a réplica Corregir los errores de publicación de material falso, engañoso o deformado Impulsar el fotoperiodismo de investigación Exigir la consigna en el pie de foto, sobre qué se ha modificado la imagen. Dar constancia de la manipulación postfotográfica Reconocimiento de los derechos de propiedad intelectual y consigna del autor a pie de foto Profesionalizar al fotoperiodista, capacitación y reconocimiento El “punto de vista” del fotoperiodista es visual y moral. La selección de una escena y un encuadre determinado es ideológica. La posición moral del fotógrafo modifica la realidad, la sóla presencia de un fotoperiodista en un lugar, modifica ya las condiciones y por ende lo que llamamos realidad. Cientos de imágenes fotoperiodísticas no existirían, no serían como las conocemos, sin la presencia del fotógrafo y su influencia en la escena. Para comprender e interpretar más verazmente un hecho, tanto el fotoperiodista como el consumidor de la imagen, beben tener presente que la imagen es sólo un fragmento de información que representa la interpretación ideológica de una realidad mucho más amplia y compleja. Por ello, es necesario educar en la investigación y la profundización sobre el contexto histórico que da lugar a una imagen y desde el que se está leyendo. La digitalización fotográfica, impone al periodista nuevos retos profesionales y éticos. La digitalización devuelve a la imagen fotoperiodística a lo que siempre ha sido: una representación interpretativa de los hechos. La digitalización abre toda posibilidad a la manipulación postfotográfica, y a la falsificación. Evitar la toma directa y el “estar ahí”, característico de la fotografía documental. Esta condición tecnológica impone una actitud ética respecto al ejercicio profesional del fotoperiodismo. Impone realizar un contacto y conocimiento con la realidad más profundo y completo. Si la digitalización “libera” al fotógrafo de la “realidad”. Para el fotoperiodista es justamente al revés: La digitalización compromete aún más al fotoperiodista con la veracidad en la construcción de la realidad. Lo compromete a aumentar su voluntad de verdad : es decir, su compromiso ético con la veracidad informativa. La hiperinformación visual a la que nos sometemos cotidianamente, propicia la confusión entre imágenes originales y falsas. El reducto final del compromiso con la legitimidad de una imagen reside en su autor. La verdad o falsedad atribuida a una imagen dependerá siempre de la interpretación que se haga de ella, desde un “pacto discursivo” determinado con ciertas reglas y cánones de tipo ético y estético. Dentro del discurso fotoperiodístico, regulado por un código ético y un deber ser profesional, el fotoperiodista tiene un compromiso con la veraciad. El público debe comprender las situaciones, procesos y acontecimientos "de la manera más objetiva posible", dentro de estas reglas de tipo ético y profesional. Vulnerarlas es caer en la falsificación, lo que también vulnera el deslegitimado discurso periodístico y fotoperiodístico, ya de por sí frágil y bajo sospecha. Finalmente, también es necesario el compromiso de una sociedad por educar a sus miembros para consumir críticamente las imágenes, para diferenciar qué es cierto y qué es falso. Para comprender que la fotografía es sólo un fragmento de información de interpretación ideológica, que requiere de mayor información y contexto para conocer más profundamente la realidad.
Referencias Bibliográficas Catalán González, Miguel. Acerca de las nociones de verdad y objetividad en la información , Universidad Cardenal Herrera - CEU, Valencia. (mcatalan@uch.ceu.es) Recuperado: 5/02/2006. Mraz, John. “¿Qué tiene la fotografía de documental? Del fotoperiodismo dirigido al digital” (http://www.zonezero.com/magazine/articles/mraz/mraz01sp.html ). Recuperado: 5/02/2006. Ölen, Jeffrey . Ethics in Journalism , Prentice Hall: Englewood Cliffs (New Jersey), 1988. |