LUIS HENRY AGUDELO CANO
"Fiesta, Sangre y Dinero"


FOTOGRAFÍA GALARDONADA

La corraleja, versión popular de las corridas de toros y, al igual que éstas, tradición heredada de los españoles, es una fiesta en la que un puñado de valientes se enfrentan a animales de mucha fuerza, peso y brío, en una lucha en la que salir lo menos lastimado posible es uno de los objetivos principales.

En rústicas tribunas de madera, miles de personas de la costa Atlántica de Colombia, se agolpan para presenciar la representación, como el populacho y los nobles romanos se reunían para ver morir a fieras y gladiadores en el Coliseo, hasta hace menos de dos milenios. En este caso no hay trajes especiales, ni redes. Sólo un vestido sencillo, que pueda empolvarse, rasgarse y teñirse de sangre. El complemento es un trapo que, a modo de capote, puede ayudar a engañar al toro en sus embestidas. Algunos van a caballo, otros llevan banderillas o se burlan del animal en precarios escondites que pueden ser su perdición.

La lucha del animal con el hombre se repite una y otra vez, dejando en cada fiesta varios muertos y demasiados heridos que en medio del alarido de la masa, embriagada en alcohol y sangre, parece querer cada vez más. Los “toreros”, trabajadores en tierras ajenas, hacen su labor sin remordimiento. Muchos se juegan su vida ante un animal por sus familias, otros lo hacen por placer, pero todos buscan el dinero lanzado desde las tribunas. No importa que al finalizar la jornada, el cuerpo esté cargado de moretones, rasguños, fracturas o cornadas. Menos importan el polvo y la sangre, que se mezclan con el sudor y confunden piel y ropa. Ahora deben irse a descansar, tomarse unos rones, para mañana volver a hacer frente al peligro.

Año tras año hay infinidad de heridos, huérfanos y viudas,

la mayoría de estos muertos son turistas o personas embriagadas que sin ningún conocimiento se enfrentan a un animal de más de 500 kilos.Las fiestas se celebran durante tres a cinco días, todas las tardes se lidian 40 toros , entre ganaderos se disputan el trofeo a la mejor faena que consiste en que el animal que más embista y cornee al enemigo, en este caso es el hombre.
En caso de salir triunfador los manteros , los garrocheros y los banderilleros ganaran de 1.000 a 2.000 dólares por temporada.
Cada tarde de toros, se encuentran médicos, enfermeros, paramédicos, Cruz Roja, Defensa Civil y los hospitales de la ciudad atentos, para la llegada de heridos o corneados. Ninguna de estas personas tiene seguro de vida, ni servicios médicos hospitalarios.
Cornadas te da la vida, pero jugarse la vida para poder vivir es un paradoja, la muerte la tienen detrás de las orejas, pero les importa muy poco si se contara los puntos de sutura cogidos en los cuerpos de sus personajes, la cifra seria respetable. Viven como gitanos: de pueblo en pueblo, detrás de los toros y los pesos. Así es su vida, su profesión y su muerte.
En los 140 pueblos de la costa Atlántica ya se encuentran algunas mujeres que también decidieron vivir su vida en medio de las corralejas, lo que demuestra que esto no es exclusivo de los hombres.
El 20 de Enero de 1980 murieron más de 300 personas al derrumbarse parte de la corraleja de Sincelejo.
Después de 20 años de esta tragedia se volvieron a celebrar a partir del año 2000.

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